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La auto regulación emocional nos puede salvar la vida

Esta es la segunda de una serie de entradas de blog sobre este tema, que culminará a finales de este año con una guía sobre salud mental y bienestar para chequeadores. Más información sobre el programa en este enlace.


Trauma vicario, acoso en línea y daño moral

Por Natalia Martín, training manager del programa “Cómo liderar en salud mental para chequeadores”

El dolor de los otros puede hacer mucho daño. Si tu trabajo como verificador de datos te coloca en esa posición, es importante que tengas claros algunos conceptos y herramientas para manejar el malestar.     .

En la segunda sesión del programa, liderada por el psicólogo Juan Carlos Segarra, abordamos el trauma vicario, el acoso en línea y el daño moral en la redacción, una conversación difícil que a menudo queda relegada.

¿Qué son y cómo hacerles frente? Estas son algunas claves:

Trauma vicario: cuando el dolor de los otros hace daño

Trauma, que significa “herida” en griego, es una respuesta emocional severa a un acontecimiento que amenaza la vida, inesperado y fuera del rango de experiencia humana de la persona. Puede ser un acontecimiento aislado o de larga duración.

La exposición indirecta al trauma que se produce cuando uno está en contacto con las experiencias dolorosas de otras personas (a través de redes sociales, por ejemplo) puede producir lo que se conoce como trauma vicario. Este contacto frecuente puede afectar nuestra salud mental y emocional, e incluso desembocar en síntomas similares a los del trauma directo.

“Los verificadores de datos están expuestos a material que nuestro cerebro tiene dificultad para procesar debido a su violencia, y esto crea angustia y la necesidad de poder ayudar a la víctima haciéndonos partícipes de su trauma”, explica Segarra. “Aunque no se haya experimentado el suceso de forma directa se vive a través de la persona afectada. Esto va desgastando emocionalmente a la persona y crea menos defensas para enfrentar el trauma”.

 ¿Cómo saber si estamos ante trauma vicario?

Ansiedad generalizada, dolores de cabeza, falta de aire u opresión en el pecho y la procrastinación son síntomas comunes, según este experto.

  ¿Qué hacer? De la magia del ‘cómo estás’ a la desactivación emocional

Regulación emocional. La respiración diafragmática, el ejercicio físico, mantener espacios libres de noticias y tiempo para cultivar una afición pueden ser de gran ayuda.  “La auto regulación emocional nos puede salvar la vida”, señala Segarra. “Si no hay salida para las emociones, se acumulan, con graves consecuencias”. Por eso, que se pueda hablar de lo que sucede sin consecuencias y con apertura es un gran paso. “A veces con un ‘cómo estás’ ya es suficiente”, dice Segarra.

Desactivación emocional o defusing. Esta es una herramienta que Segarra recomienda tras la exposición a un caso difícil: el equipo de trabajo se reúne y conversa libremente y sin interrupciones para compartir cómo fue el trabajo, qué sintió cada uno, si se produjeron roces, etc. “El defusing ayuda a aprender a compartir, y une al equipo”, dice este experto. Segarra también recomienda reuniones iniciales previas a las coberturas difíciles. “Así evitamos el pensamiento mágico: creemos que por no hablar de cosas feas estas no van a pasar. Pero obviamente las cosas no suceden así”.

Red de apoyo. La persona que vive un trauma probablemente evitará hablar de ello. Ocultar la vulnerabilidad es un mecanismo de defensa habitual. Por ello es crucial la apertura y la disponibilidad; que se pueda hablar libremente, sin jerarquías y, preferiblemente, fuera del lugar de trabajo, sostiene Segarra. “Es muy importante contar con una red de apoyo de colegas cercanos para poder descargarte y que te echen mano”, señala.

Acoso en línea: la amenaza como riesgo real

El acoso en línea, que va desde comentarios desagradables hasta amenazas de muerte, es una forma de violencia que busca causar angustia y daño emocional de efectos duraderos. El objetivo es que no se publiquen más informaciones, crear una mala reputación o, en el caso de los trolls, conseguir cinco minutos de fama. Toda amenaza de daño físico puede ser considerada como riesgo real.

“Las personas que nos atacan no nos conocen, por eso no tenemos que prestarles atención” – Matías Di Santi, Chequeado (Argentina)

 “Solo quieren que no hagamos nuestro trabajo” – Alba Tobella, Verificat (España)

   ¿Qué hacer? Cero exposición

Evitar que el autor de un artículo u otro material lea comentarios en redes sociales o en la propia información. Un compañero con menor involucración puede encargarse de responder o procesar este material. Lo importante, señala Segarra, es separar a la víctima del del victimario. La exposición a redes sociales también debe reducirse.

Entender por qué. ¿El acoso se produce por la información en sí o por un hecho personal? Saber qué información concreta tienen de nosotros ayudará a tomar acciones específicas para protegerse.

Entender el nivel de vulnerabilidad de la víctima. El líder del equipo ha de tomar las riendas cuando el verificador se encuentra en especial situación de vulnerabilidad (si, por ejemplo, vive un duelo, u otra circunstancia que lo coloque en posición frágil).

Retroalimentación. Relatar a esta persona lo que se está haciendo para protegerla es asimismo importante.

¿Qué hacer cuando se trata de un equipo pequeño? “Decir ‘no mires ahí’ no es una opción para nosotros”, señala una participante, que sugiere un truco: usar el humor como herramienta para distanciarse. Y también hacer un intercambio entre compañeros para que cada uno chequee lo del otro.

 ¿Quién está más expuesto?

Estos ataques tienen un fuerte sesgo de género. Las mujeres, minorías, personas LGBTQ+ sufren ataques más violentos.

Daño moral: traicionar nuestros valores

El daño moral se produce cuando hacemos cosas que pueden llegar a traicionar nuestra ética o moral y esto puede provocar una respuesta cognitiva y emocional en el individuo.

Perpetrar, no impedir, ser testigo o enterarse de actos que transgreden profundamente los valores morales/éticos puede resultar en vergüenza, culpa, indignación, pena, asco y desesperación.

Las personas con daño moral pueden desarrollar estrés post traumático (PTSD, por sus siglas en inglés) depresión y muerte por suicidio, dice Segarra. Por eso es de suma importancia saber qué estamos dispuestos a hacer y qué no, en el contexto de nuestro trabajo. 

No hay consenso entre los expertos sobre si el daño moral es un subconjunto del PTSD o una afección distinta. En lo que parece haber acuerdo es en que el daño moral y el PTSD pueden coexistir, y que es posible tener uno y no el otro.


 

Acabas de leer los aprendizajes del grupo de habla hispana, si quieres ver el artículo con las lecciones del la cohorte de habla inglesa, pincha aquí.

La imagen de la cabecera ha sido generada con IA.

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